Esta es una tarta rápida y de fácil elaboración. Desgraciadamente, con este calor, tengo que despedirme de mi trocito de chocolate diario y tomarlo de otras formas. No se aprecia su sabor si lo metemos en el frigorífico así que aproveché esta receta para ir acabando con las existencias. Por supuesto sin leche y con avellanas enteras.
Pasó junio volando ¿verdad?
Ingredientes:
- 2 yogures naturales azucarados
- 1 bote de leche evaporada
- 4 cucharadas de azúcar
- Unas gotas de esencia de vainilla o una cucharadita de azúcar avainillada
- Media tableta de chocolate sin leche con avellanas
- Una clara de huevo
- 1 sobre de gelatina en polvo
- Un rulo de galletas maría
- 100 gr de mantequilla
- 1 molde desmoltable de 18 cm
Elaboración:
Trituramos las galletas hasta reducirlas a polvo y le añadimos la mantequilla en pomada. Mezclamos bien para obtener una pasta que cubrirá el fondo del molde. La repartimos uniformemente apretando con los dedos. Introducimos el molde en el horno a 180ºC hasta que endurezca y dejamos que se enfríe.
Disolvemos la gelatina en un poco de agua fría.
Trituramos el chocolate.
En un cazo ponemos el yogur y la leche a calentar. Cuando esté templada añadimos el azúcar y removemos hasta que se haya disuelto.
A continuación añadimos la gelatina. Dejamos que se enfrie y ponemos la clara de huevo a punto de nieve fuerte, mezclándola suavemente. Incorporamos el chocolate y vertemos la crema sobre la base de galletas.
Metemos la tarta en el frigorífico y cuando esté fría la pasamos al congelador.
Desmoldamos y la adornamos con chocolate líquido.
Es conveniente sacarla un rato antes de consumirla para poder apreciar su suave textura.
Trituramos el chocolate.
En un cazo ponemos el yogur y la leche a calentar. Cuando esté templada añadimos el azúcar y removemos hasta que se haya disuelto.
A continuación añadimos la gelatina. Dejamos que se enfrie y ponemos la clara de huevo a punto de nieve fuerte, mezclándola suavemente. Incorporamos el chocolate y vertemos la crema sobre la base de galletas.
Metemos la tarta en el frigorífico y cuando esté fría la pasamos al congelador.
Desmoldamos y la adornamos con chocolate líquido.
Es conveniente sacarla un rato antes de consumirla para poder apreciar su suave textura.






































